Conoces la correcta nutrición del hombre?

Para la correcta nutrición del hombre, no basta con saber la cantidad, calidad y variabilidad de los alimentos que se han de consumir, sino que es sumamente importante conocer también el grado de compatibilidad que existe entre ellos cuando los mezclamos en una misma comida.

A diario y erróneamente introducimos en nuestra dieta combinaciones de alimentos que en muchas ocasiones conlleva a una nutrición incorrecta, y por lo tanto, a que se produzcan condiciones químicas inadecuadas en el cuerpo. Esto hace que la fabricación y acumulación de productos que acaban en ácidos, por la digestión y el metabolismo, aparezcan en cantidades superiores a las que el cuerpo puede eliminar y se produce un estado de “acidez” o “autointoxicación” que conduce a una disminución de los niveles de la reserva alcalina vital del cuerpo. Asociaciones neutras Proteína grasa con almidones: Esta combinación puede ser admitida, pues la grasa que contienen estas proteínas hace lenta la asimilación del almidón, permitiendo un mayor tiempo de permanencia en el estómago y una mayor adecuación de los jugos gástricos. Grasas con proteínas: La grasa reduce la secreción gástrica de la pepsina, enzima encargada de descomponer las proteínas en aminoácidos, por lo que se aconseja ingerir esta combinación en muy pequeñas cantidades ya que puede producir cierta fermentación. Azúcares con proteínas: Solo pueden ingerirse en pequeñas cantidades. Asociaciones compatibles Las Frutas: Todas pueden combinarse entre sí, excepto las muy ácidas con las muy dulces, por ejemplo, el plátano con la naranja. Hortalizas con proteínas: Son una excelente combinación. Hortalizas con almidones: También es recomendable esta asociación, ya que los vegetales facilitan la digestión de los almidones. Almidones con grasas: Sí se pueden combinar, pues las grasas no destruyen la acción de la tialina, ni de la amilasa pancreática, necesarias para digerir los almidones. Hortalizas con grasas: Es una buena combinación. La grasa sólo ralentizaría moderadamente la digestión de las hortalizas. Es necesario puntualizar que aunque la naturaleza, que nunca se equivoca, combina muchas veces proteínas y almidones en un mismo alimento, lo hace en proporciones adecuadas. Por ejemplo, aunque la carne contiene hidratos de carbono, estos son de un tipo que requiere poco o ningún esfuerzo digestivo, de modo que su presencia no interfiere. Otro ejemplo son los cereales, estos contienen alrededor de un 10 % de proteínas, pero estas son de un tipo incompleto y no afectan la digestión de los almidones. En muchos estudios se ha concluido que la dieta ideal diaria debe consistir en alimentos que provoquen reacción alcalina y alimentos que provoquen reacción ácida, en una proporción de 4 a 1, lo que después de metabolizados, producirían en el cuerpo un 80 % de reservas alcalinas y un 20 % de elementos ácidos, condición indispensable para la recuperación y el mantenimiento del estado de salud. Esto se basa en la comprobación de que las pérdidas de álcalis son de 4 veces mayor que la pérdida de ácidos, y para reponer estas pérdidas, necesitamos ingerir 4 veces más elementos alcalinos que ácidos.6 Entre los alimentos que producen reacción alcalina tenemos todos los vegetales, todas las frutas (excepto las ciruelas), las almendras y la leche; y entre las que producen reacción ácida se encuentran la proteína animal (carnes, pescados, mariscos, huevos, quesos), las nueces, las avellanas y todos los alimentos que contienen almidón (cereales, pan, harina y sus derivados, azúcares). Muchas personas tienden a confundir la clasificación de “frutas ácidas”, la cual no se refiere al gusto ácido de la fruta, sino al resultado final que produce en el organismo. En realidad, entre todos los alimentos, son las “frutas ácidas” las que aportan mayores residuos de alcalinos. Estas frutas ácidas solo producen reacción ácida cuando se mezclan con almidones en la misma comida. Para el equilibrio químico normal del cuerpo es necesario comprender que lo que cuenta no es la cantidad y la calidad de los alimentos ingeridos, sino la cantidad bien digerida, absorbida y metabolizada. Resultan más económicas y saludables las comidas pequeñas y combinadas de forma apropiada, que las comidas grandes y mal asociadas. En este equilibrio químico, precisamente, es donde se esconde el secreto de la salud y de la resistencia a las enfermedades.7 Ácidos con almidones: Deben consumirse en comidas separadas, ya que los ácidos destruyen, parcial o totalmente, la secreción de la ptialina; por ejemplo, tomates muy ácidos con papas, arroz o pan. En casos en que se decida realizar esta combinación se debe regresar una grasa (aceite) para demorar la digestión, y de esta forma, lograr cierta tolerancia. Proteína magra con almidones: Las proteínas son asimiladas en un medio ácido y los almidones en un medio alcalino. Por lo tanto, no deben ser mezclados. Por ejemplo, los bocadillos de pan con queso o pollo, pueden producir acidez o flatulencias. Azucares con almidones: Los azúcares fermenta en presencia de los almidones, pues tienen distintos tiempo de digestión. Al ingerir azúcar, por simple acto reflejo salivar, la boca se llena de secreción pero exenta de tialina, por lo que la digestión del almidón no puede iniciarse correctamente en la boca y fermente en su posterior tránsito al estómago. Por ejemplo, los pastelitos de fruta, las mermeladas industriales de frutas y las mieles o siropes sobre el pan. La única forma de aminorar esta incompatibilidad es con la presencia de alguna grasa, como pudiera ser la mantequilla que, al retardar el proceso digestivo, permite cierta adaptabilidad enzimática. La leche: Combina mal con casi todos los alimentos. Por su contenido proteico y graso a la vez, se complementa con cereales y féculas. Debe recordarse que la capacidad de asimilación de la leche disminuye a partir de los 7 años de edad, ya que en este tiempo desaparece la secreción de una enzima digestiva, a nivel del estómago, llamada renina, la cual actúa sobre la caseína de la leche y la coagula El Comer y beber: ¿Es correcto comer y beber a la vez? No es recomendable. La trofología explica que cualquier bebida que se ingiera en grandes cantidades junto a la comida diluye los jugos gástricos dificultando la digestión. Esto se complica más si los líquidos ingeridos están a temperaturas muy bajas, pues los músculos del conducto digestivo se contraen con la baja temperatura. La excepción es el vino y cualquier bebida que este pre digerida por la fermentación, eso sí sin exageraciones. En líneas generales la grafología recomienda consumir líquidos antes o después de las comidas y no durante ellas.

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